Mañana es mi cumpleaños.
Hace exactamente un año tomé un tren desde Governador Valadares en Minas Gerais para ir a Vitoria.
Acababa de volver de Francia, me acababa de mudar al segundo pido de una casa vacía donde se escuchaban ajetreos de fantasmas y estaba triste. De manera que me enbarqué en un viaje a solas hacia el interior de Brasil. Al primer lugar me acompañó José Manuel, un samario buena gente que me reconoció como colombiana en Sao Paulo por la mochila arhuaca y me preguntó en mal portugues "desculpa ey, donde voce comprou essa coisa?" y yo "ay niño, en el mismo lugar que tu, ve" desde entonces fuimos amigos. Le gorreaba internet y jamón en su casa y hablabamos costeño todo el día.
Cuando el día del viaje fuí a verle para dejar mi computador en manos confiables, me miró con cara de perro "¿será qué voy contigo?" y yo: "¡eche, sí!" y se vino.
Llegamos tarde a Belo Horizonte y una manada de maleantes nos miraban con cara de pocos amigos, Josema estaba más asustado que yo. Nos metimos en el primer hotel que vimos, que resultó ser un lugar de pasillos verdes con luces rojas y nuestra habitación un chiquero de cama de cuero en forma de corazón y espejos alrededor del cuarto. Tambien tenía una ventana a la calle repleta de gamines y un baño sin enchapar con dos pares de chancletas de plástico. A saberse unas para él y otras para mí.
A la mañana siguiente nos fuimos a comernos Belo Horizonte, parabamos en todos los puestos callejeros a comer lo que vendiesen. Los mineros tienen un sazón inigualable para la comida. Luego ya un poco ebrios en una tienda de esquina con una botella de cerveza en la mano nos pusimos a cantar canciones de Diomedes Diaz, le compramos unas pulseras a un hippie con hambre que pasó vendiendio y nos hicimos regalos mutuos.
De todas formas, o "tristemente" - como dicen los brasileros hipócritas que no te quieren hacer ningún favor- el solo estuvo dos dias, tenía que volver a Sao Paulo para seguir encerrandose en el laboratorio con ranas de la facultad de Biologia, que a eso había venido a Brasil.
Yo seguí mi viaje, porque Belo Horizonte en realidad no es nada belo sino feo. Tomé un tren hasta el infinito y más allá, me enbarqué en tercera clase con gallinas y niños moquientos y cerré mis ojos. El viaje era bello. No tenía certeza acerca de donde me iba a bajar. sabía que quería hacer una parada en algún pueblito pintoresco, quedarme unos días y seguir hasta Vitoria, donde estaba el mar.
No voy a hablar del camino porque no tengo vocabulario ni en portugués ni en español, espero que baste con decir que fuí feliz y que la cara de todos brillaba, porque además millones de particulas de un mineral que se llama mica flotaba en el aire y se metía por todos los huecos del tren, que viajaba de ventanas abiertas para los mas pobres.
Me bajé en Governador Valadares. En Brasil las chicas no viajan solas nunca y me hecharon de un par de hoteles... "¿niña y tu cuantos años tienes? ¿no te habrás escapado de tu casa?" Al final me recogio George, - gorgi, en portugues castizo- un mineiro de lo más auntentico, tenía mi edad y trabajaba de mesero en el tren, me reconoció en las calles por la mochila de viaje que el había estado a punto de pisar un par de veces en el tren y se ofreció a ayudarme. Me consiguió un buen hotel; barato y limpio, con una azotea que daba a las montañas y me iba a buscar todas las tardes para llevarme a pasear. Una tarde me llevo a su favela en bicicleta, subimos una escalera de un kilometro para llegar adonde vivía su familia y entonces retorne a mis épocas del barrio La Nieves en Barranquilla. Algunas casas eran de bahareque y otras de cemento. Entramos a una, la casa de una prima suya de la que se me escapa el nombre: una negra monumental con un barrigón más grande que su cabeza, con los pelos de concha de coco revueltos y un vaso de jugo de aracajú helado en la mano.
Y fueron amables y generosos, me sentí en mi tierra. De la nevera, que estaba en la sala salían uno detrás de otro vasos y vasos de jugo frío, tenían un equipo de sonido enorme donde se tocaban canciones de moda "voce nao vale nada, mas eu gosto de voce..." jajaja. Nos reíamos y se les fue quitando el miedo de mí, tan blanca, tan extranjera. Y por una suerte de identificación que no podría describir ellos y yo nos dimos cuenta de que eramos lo mismo.
Y así me fueron paseando por la calle, donde, al contrario de todos los lugares que yo había conocido en cualquier ciudad de Brasil, las señoras se sentaban a echarse fresco y a chismocear en la puerta de la casa todas las noches. Y las niñas, despeinadas todas, corrían de esquina a esquina en una versión del "ato, ato, materile, rile, ro" ¿y tú, qué vienes a buscar? nada, estoy paseando, conociendo. ¿Y este pueblo si te gusta, materile rile ro? me siento como en mi casa, rire, rire, rire, ro.
Las niñas pararon el juego y se quedaron escuchandome hablar, se pasaban secretos unas a otras y una pequeña salió corriendo a buscar un libro. ¿Puedes leerlo? El libro estaba en Inglés, no sé como llego un libro así allá. Pero era un desfile de colores y dibujos que hablaba del osito Mike que gustaba de andar en bicicleta y de comer bananas y ellas contentas se aprendían mi traducción y hoy las imagino allá repitiendo lo que se acuerdan, iventandose los espacios en blanco.
Luego me fuí a Vitoria y fuí triste, para qué decir que el camino de mar del litoral y montañas con formas de animales me alegraron si la verdad es que cumplir años me pone pensativa. Nadie pudo llamarme porque no tenía telÉfono y nadie sabía donde estaba ni como llegar a mí. Nadie. Dormí en un hotel malo después de un desagradable episodio con George que se sintió mi papá en Vitoria, enojado y regañón porque no encontraba hotel, no quería dejarme sola buscando mi propia suerte. Le dije un par de verdades mal dichas y me fuí. Por eso y por conversaciones ciberneticas con mi mamá, con mi novio, con amigos lejanos, estaba triste. El primero de abril de 2010 me levanté de una cama de hotel barato y me fuí a la ducha a llorar. Todo bien, que no hay nada que el agua no se lleve, le pedía a Yemanjá.
Me fui a la ciudad y llegué al mar. Una playa de conchas blancas y barcos de carga a lo lejos. El agua estaba fría pero linda. Un hombre pescaba con sus hijos desde la orilla y chicos de cuerpos bellos caminaban de un lado a otro de la playa. Entonces recogí una concha por cada persona que quería que estuviese conmigo y los puse alrededor mío. Fue una fiesta. Y ahora a medida que los voy encontrando le doy su vaina a cada uno.
Carasucia es un personaje de novela venezolana; una rubia ojiazul de cara mugre, que nunca entendía lo que pasaba porque veía la gente y el mundo “particularmente”, era tonta... también hereda una gran fortuna y se venga del mundo aunque sigue boba. Yo tampoco me lavo la cara y por cosas de la vida me encuentro viajando por el mundo. Este es mi diario de cosas que no importan, veamos que pasa conmigo. ¿me civilizaré? ¿optaré por prescindir de mi caribeño acento para parecer de mejor familia?
jueves, 31 de marzo de 2011
martes, 29 de marzo de 2011
Carta a Juan
Me resisto a escribirte por el carelibro, aunque no es tan chevere como la carta escrita con letra mala que te envie desde Brasil, es más personal un correo electrónico.
Porqué tanto silencio, chico? Yo también he estado callada, es cierto, pero déjame que te diga que no ha sido fácil. Te cuento, niño, la tesis es un video, al final me aceptaron en la catedra de estudios latinoamericanos y mi director de tesis es el coordinador de la maestria de Literaturas Comparadas, osea la verga, ya. El cuento es que cuando me siento a escribir lloro porque me ataca la angustia y siento que mi tema de tesis no le importa a nadie, que no tiene sentido, blablabla.
Por otro lado, no me reconoccerias, me levanto todos los dias entre 9 y 9 y 30, estoy en clases de pintura y resulta que según mi profesor dibujo muy bien (yo que nunca fui capaz de reproducir un Giordano en la escuela mientras admiraba con cierta dosis de veneno a mis compañeras que aunque no habian leido crimen y castigo podian hacer cartas de amor llenas de ositos perfectos), volviendo al tema del orden en la vida... he aprendido muchas recetas de comida bacana (los españoles comen como reyes y yo ahora como como reina), también voy a yoga 2 veces por semana.
Mas o menos a eso se resumen las cosas... te voy a contar de la ciudad: no es bonita, no se puede beber en la calle porque te lleva la policia, los autobuses son destartalados y carentes de amortiguadores y pa´ rematar solo pasan hasat las 10:30 pm osea que despues de esa hora no hay casi nadie por la calle, si te quedaste sin bus, camina o paga taxi. Como hace calor por la noche las cucarachas salen a encontrase con los zapatos de la gente. Acechan por todos lados. Anda chico, y me di cuenta gracias a mi profesora de teatro (si, estaba en clases de teatro pero me fui, despues te cuento porqué) que los tapatíos son la version cachaca de mexico. tu sabes: modositos, cuerpos de palo, no bailan ni la pepita de los ojos, amables pero de mentira... de todas formas hay de todo en todos lados, pero te mentiría si te digo que tengo al menos una amiga o un amigo mexicano...
Los tacos estan muy buenos y hoy voy al cine a ver una peli del santo comiendo vampiresas... frente a la ventana de mi casa hay palos de : mango, limon y un pino.
Vivo con dos parejas de maricas, una la verdad se fue ayer (thanks god) en ingles porque eran un ingles y un suizo que como dice mi novio no hacia mas que tocar los huevos, osea joder la vida. Tenian 71 y 58 años respectivamente, sí, todos los vellos pubicos blancos en la taza del baño pertenecian a ellos, y jodian por todo. La otra pareja es de mexicanos, son los dueños de la casa y ultimamente andan poniendo malas caras y cosas feas pero ni mier, nos quedamos porque ya falta poco tiempo y además la casa es bonita... pero ese tipo de cosas "me sacan de onda"...
Porqué tanto silencio, chico? Yo también he estado callada, es cierto, pero déjame que te diga que no ha sido fácil. Te cuento, niño, la tesis es un video, al final me aceptaron en la catedra de estudios latinoamericanos y mi director de tesis es el coordinador de la maestria de Literaturas Comparadas, osea la verga, ya. El cuento es que cuando me siento a escribir lloro porque me ataca la angustia y siento que mi tema de tesis no le importa a nadie, que no tiene sentido, blablabla.
Por otro lado, no me reconoccerias, me levanto todos los dias entre 9 y 9 y 30, estoy en clases de pintura y resulta que según mi profesor dibujo muy bien (yo que nunca fui capaz de reproducir un Giordano en la escuela mientras admiraba con cierta dosis de veneno a mis compañeras que aunque no habian leido crimen y castigo podian hacer cartas de amor llenas de ositos perfectos), volviendo al tema del orden en la vida... he aprendido muchas recetas de comida bacana (los españoles comen como reyes y yo ahora como como reina), también voy a yoga 2 veces por semana.
Mas o menos a eso se resumen las cosas... te voy a contar de la ciudad: no es bonita, no se puede beber en la calle porque te lleva la policia, los autobuses son destartalados y carentes de amortiguadores y pa´ rematar solo pasan hasat las 10:30 pm osea que despues de esa hora no hay casi nadie por la calle, si te quedaste sin bus, camina o paga taxi. Como hace calor por la noche las cucarachas salen a encontrase con los zapatos de la gente. Acechan por todos lados. Anda chico, y me di cuenta gracias a mi profesora de teatro (si, estaba en clases de teatro pero me fui, despues te cuento porqué) que los tapatíos son la version cachaca de mexico. tu sabes: modositos, cuerpos de palo, no bailan ni la pepita de los ojos, amables pero de mentira... de todas formas hay de todo en todos lados, pero te mentiría si te digo que tengo al menos una amiga o un amigo mexicano...
Los tacos estan muy buenos y hoy voy al cine a ver una peli del santo comiendo vampiresas... frente a la ventana de mi casa hay palos de : mango, limon y un pino.
Vivo con dos parejas de maricas, una la verdad se fue ayer (thanks god) en ingles porque eran un ingles y un suizo que como dice mi novio no hacia mas que tocar los huevos, osea joder la vida. Tenian 71 y 58 años respectivamente, sí, todos los vellos pubicos blancos en la taza del baño pertenecian a ellos, y jodian por todo. La otra pareja es de mexicanos, son los dueños de la casa y ultimamente andan poniendo malas caras y cosas feas pero ni mier, nos quedamos porque ya falta poco tiempo y además la casa es bonita... pero ese tipo de cosas "me sacan de onda"...
Te cuento también que Adrian me regaló un libro para leer el café, y entonces eso, estoy aprendiendo a leer el café e interpretar los sueños, bruja, bruja.
Te podría contar muchas cosas mas pero seguro te aburro, más bien cuentame como van tus cosas niño, yo no soy la mejor amiga pero te quiero y me importa lo que pase contigo.
un abrazo rompecostilla!
pst: puntue mal y me comí las tildes para que recuerdes un poco como escribo. mentira, es que me da flojera corregir!
Te podría contar muchas cosas mas pero seguro te aburro, más bien cuentame como van tus cosas niño, yo no soy la mejor amiga pero te quiero y me importa lo que pase contigo.
un abrazo rompecostilla!
pst: puntue mal y me comí las tildes para que recuerdes un poco como escribo. mentira, es que me da flojera corregir!
lunes, 21 de marzo de 2011
Torneo de ajedrez
Hoy hubo un torneo de ajedrez en un centro comercial triste de Guadalajara. 3 niveles: infantil, intermedio y expertos.
Mi novio me citó allá a las 12pm porque jugaba con los intermedio, cuando llegué soltó una sonrisa y dijo "¿qué buen ambiente ehh?" aja si. A mi alrededor pululaban hombres con el pelo grasiento y las piernas cruzadas. Hasta había uno con una camiseta manga larga rosa y pantalón de paño. La verdad es que había de todo, un señor de kepi blanco y camisa de maraquero, un chico blanco como la leche con una gorra que le cubría la frente, muy parecido a Eduardo Manos de Tijera, un señor con una barriga que lo alejaba unos buenos centímetros de la mesa y mi chico que es guapo y listo.
Al principio me siento incomoda, como jugadora de parqués que soy en concurso de ajedrecistas, pero después de un momento me acostumbro, en este planeta hay miles de submundos, debería dar gracias de poder estar aquí viendo a estos, y las doy. Mi novio habla de Casparof, un campeón que todos los ajedrecistas admiran, un man firme, un tío que mola mazo ¿ya? y yo "aja, lo que es criarse admirando a kid Pambelé y a Edgar Renteria"
La zona de categoría infantil está mas viva: los padres se muerden las uñas mientras los niños, algunos de 7 años cambian de lugar las piezas con sus manitas torpes y marcadas por agujeros en la unión de los dedos y el dorso de la mano. De derecha a izquierda; un papá y una mamá china, o japonesa (todos son iguales, todos hablan enredao) que lucen bellos en medio de esta gente que ni es india, ni es china, ni es blanca, ni es exótica, la mayoría son feos y ya. Una niña ojerosa y regordeta que comete una infracción durante el juego, llaman al juez, la penalizan y la niña mirando al vacío como diciendo "y a mí que me importa" y la mamá acariciándole el cabello.
Un niño mal vestido de madre mal vestida con una mano en la cintura que parecía a punto de golpear a alguien, con el jopo bien puesto y la espalda gorda, me recuerda a Isabel, una cocinera que me intimidaba con su voz ronca, le faltaba un diente y mi madre era la encargada de su sueldo, pero aun así había algo en su actitud que me hacia sentir endeble.
Un niño rubio de ojos azules contra uno de los hijos de los chinos, chiquitines los dos... el chino deja caer todas las piezas cada vez que toca el tablero, el rubio arrodillado en la silla habla solo y en voz alta sobre el orden de las piezas y se toma su jugo ades.
Mas allá los juegos se acaban rápido porque alguno de los jugadores es mas grande que el otro y ganan fácil a los más pequeños, únicamente me llama la atención un niño peinado con todo el cabello hacia la izquierda como quien es peinado por la madre que quiere disimular que no tiene oreja. No tenía, en efecto. En su lugar un muñón de piel con un huequito. "Un culo e pollo" habría dicho mi abuela que era cruel.
De vuelta con mi novio ha ganado una y ha perdido otra contra un chico de camiseta roja que parece marica de closet, apuesto a que de noche cuando todos se han dormido toma la ropa y el maquillaje de su hermana y se transforma. De todas formas es bueno jugando al ajedrez y ha ganado.
Le hecho una mirada a los de categoría expertos, son rápidos, precisos, coño! dan miedo, parecen loquitos con la posición en la que encorvan el cuerpo para conseguir poner piezas y marcar el reloj en menos de nada. En uno de los tableros un viejo chulo se enoja con el chico que se parece a Eduardo Manos de Tijera porque no se rinde cuando quedan 30 segundos en cada reloj y las blancas tienen al rey acorralado en A1, hasta yo puedo ver que su rey está insalvable.
Ultima ronda; no me importan los grandes, me voy con la gente pequeña. La final la disputan un gordito rubio de 8 años contra un chico de aparato dental. El rubito arrodillado en la mesa mueve su pie izquierdo y se hala los vellos de la mejilla derecha con dos deditos mientras espera el movimiento del otro. -"Jaque"- le dicen, su padre de lentes profundos se cerca la cara con ambas manos, se seca la calva. Pero su hijo rubio se enroca con el rey y lo salva, el padre suspira. El niño de braquets mueve sus piezas hacia otro extremo del tablero y cuando queda poco tiempo en ambos relojes ya ha cercado al rey del rubio de nuevo. Blancas abandonan, el rubito, cabizbajo, le estrecha la mano al otro...
Cuando el de braquets se levanta de la mesa, triunfante, enseñando sus diente torcidos, el padre de gafas se pone en el otro extremo del tablero y le muestra a su hijo rubio como pudo haber ganado. El niño asiente "ahhh, si, si..." y más bajito: "quisiera estar en el mundo de cremy..."
Mi novio no ganó pero yo soy su cremy, un día el niñito va a saber también.
viernes, 18 de marzo de 2011
La ponzoñosa
El fin de semana pasado se le cayo la suela a la bota nueva de mi pie derecho.
Pregunté por una zapateria, pero en México eso es un lugar donde venden zapatos nuevos, de manera que me tuve que entender con señas de botas sucias y suelas despegadas para encontrar lo que buscaba. El bigotes. Si mi reina, que si, que no, que caiga un chaparrón, parece que va a llover, huele a ramas pidiendo agua, a asfalto hirviendo a punto de ser mojado. Pero no llueve y como he estado leyendo a Juan Rulfo y a Graciliano Ramos para mi tesis de grado me siento sedienta, llena de polvo.
El bigotes me dijo que costaba cien pesos mexicanos el arreglo y yo: "pero cóooomo?" y el : "bueno te lo dejo en 90" y yo: "qué ahhh" y el: "bueno en 80" y yo: " nombe señor, si ayer me dijo su ayudante que no costaba más de 70..." y el: "bueno, te lo dejo en 70, pero no más porque es la primera vez que vienes".
Esas cosas me pueden poner muy triste, de todas formas le dije que después volvía y me fui a comprar pollo a eso que aquí le dicen "pollería" total que para allá fui pero no estaba la pollera (la señora que vende los pollos, una cincuentona rubia y bien conservada que mangonea a un pelaito de 13 años) en su lugar me ocurrió de nuevo que las cosas se cambiaron de lugar solas: el mesón de concreto donde parten el pollo y que siempre había visto a la izquierda se encontraba misteriosamente del lado derecho.
Le pregunte a un par de señoras que si la pollera no atendía hoy: "ay no, ¿cómo crees? si hoy es viernes de vigilia!" de qué?? "de vigilia, el que come carne hoy se está comiendo la carne de Dios nuestro señor..." y la otra "pero el pollo es carne blanca, esa si se come, ¿no?" hum! "no, sí es blanca, pero es carne, pecado mija!"
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